Industrializado por Génesis Valenzuela

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Ser una mujer que nace en República Dominicana inevitablemente conlleva un compromiso, pasión, importancia, conexión, relación amor/odio con nuestro pelo. Como ya he mencionado antes, mis primeros recuerdos de la infancia están muy atados a mi cabello. Mis pasadías en el salón de belleza todos los sábados sin falta, mis jalones que aguanté porque ¨el que quiere moño bonito aguanta jalone¨ y  ni hablar de mis viajes a la playa/rio en donde tenía que pensar en bañarme tranquilamente.

En el mes de octubre cumplo 10 años en que el pelo dejó de ser un problema en mi vida y hoy te presento a una compatriota que con su corto me hizo recordar esos otros 16 años en los que mi pelo era muchas veces mas importante que bañarme en mi mar caribe, o en el rio de la montaña, o jugar con mis amigas porque tenia que ir al salón. Genesis Valenzuela, una dominicana que cuando lei su entrevista me alegró mucho al confirmar que las cosas vienen cambiando en nuestro país. Tener el pelo afro en ese momento era una ¨cosa de locas, rebeldes, revolucionarias…¨  En abril estuve allá y no fueron pocos los afros que vi flotando en la ciudad como dice ella.

Sabiendo que aun hace falta mucho (sobre todo mucha educación) hoy celebro que las cosas están cambiando para bien. Que cada vez somos mas las que nos atrevemos y que además son cada vez mas los salones de belleza y productos de pelo que están dirigidos especificamente para nosotras en Dominicana. Celebro también poder contar con artistas como Genésis que comunican algo tan importante para todas. YAS QUEEN!

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-Nombre completo

Génesis Scarlet Valenzuela Valdez

-Lugar de nacimiento

Santo Domingo, República Dominicana

-Lugar de residencia

La Romana, República Dominicana

-Como fue tu infancia?

Divertida. De pequeña viví un tiempo en San Juan de la Maguana, una provincia del sur del país de donde es la mayor parte de mi familia. Alguien una vez me dijo, con tono despectivo y burlón, que lo mejor que me había sucedido en la vida eran esos años en el campo, luego de adulta comprendí que así es. El campo maneja otros código de relacionarse con el mundo: el otro, el entorno, el tiempo, las cosas… Así que en mi memoria me tengo corriendo en la tierra, bañándome en canales de río, pidiendo a mi abuelo maíz del conuco, queriendo ayudar a mi abuela a desplumar la gallina (cosa que mi mamá me prohibía), comiendo riquísimo! Guandules, habichuela, moro, plátano, yuca, chacá, gofio, etc. Siendo consentida! Fui muy consentida por mis abuelos y tíos.

-Qué papel jugó tu cabello ahí?

De pequeña mi pajón era aún más indomable, mi mamá era la que me “peinaba”, pero no sabia cómo hacerlo porque su cabello es tratado en salón, entonces no maneja el cabello rizo; eran unas escenas de lloradera y pataleo fuertes, porque además me hacia muchos moñitos y yo los odiaba! Me los arrancaba, jajaja, un chiste! Siempre llevaba trenzas atadas por lazos. En una época me cayó piojo, la epidemia esa que arraso con todos en los 90, y eso fue una locura! Era imposible sacármelos, en mi casa inventaban mil trucos para matarlos pero no había forma, “dulce pa’ los piojos” me decían. La cosa es que teníamos una vecina dueña de un salón y ella le recomendó a mi madre el desrizado como veneno infalible para los piojos, propuesta a la que mi mamá se negó pero yo quería estar a la “moda” y le insistí para probar el “remedio”.

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-Qué papel juega hoy?

Mi pajón significa libertad. Llevar el cabello natural en Santo Domingo, sobre todo en el momento que comencé a dejarlo rizo, 2007 aproximadamente, fue un acto de rebeldía porque estaba yendo contra la normativa. Me rape la cabeza a los 18 años para no pisar nunca más un salón de belleza por obligación, fue un acto de emancipación, por supuesto en ese momento no tenia idea de lo que significaba: mi mamá me dejo de hablar, la gente me acosaba en la calle, me voceaba cosas como “caco e tiguere”“te vas pal’ infierno por pájara” (lesbiana), etc. Es más, una vez una guagua (autobus) publica me dejó botada por llevar el cabello así; la mamá del noviecito que tenia en ese momento me daba consejos sobre el por qué yo debía llevar el cabello de manera “adecuada”, en realidad mucha gente lo hacia, y yo lo único que quería era dejar de coger esa candela en el salón porque nunca me gusto. Pero bueno, gracias a nuestra lucha esos paradigmas se han ido quebrantando, y se ven muchos afros libres flotando por toda la ciudad.

-Cómo podrías describir a la mujer dominicana?

No creo que exista una descripción que nos defina a todas, cada quien vive en sus circunstancias particulares. Lo que puedo es mencionar una característica que he detectado en muchas mujeres de esta media isla: la fortaleza, somos muy fuertes, luchadoras, a pesar de las adversidades le damos pa llá con valentía. Es lo que pasa con el reprimido, que tiene que desarrollar una especie de fuerza silente (pero muy vital) para sobrevivir. Por mucho tiempo hemos sido nosotras las principales agitadoras en nuestros entornos personales y sociales.

-Crees que el concepto de ¨pelo malo¨ sigue vigente hoy?

Claro! Hace poco pregunte en un banco si podía aplicar para trabajar ahí, el gerente me miró y me respondió básicamente que tenía que peinarme. Evidentemente yo preguntaba para ver cuál era la respuesta, porque para mi trabajar en un banco implicaría la muerte. La última vez que saque la cédula también me pidieron que me peine. En el vocabulario cotidiano es normal escuchar la expresión “moño malo”, son siglos de negación hacia lo que somos: ¡Negros! Sin embargo, como ya mencione, va cambiando la cosa, nos vamos dando cuenta de la hermosa expresión de resistencia, lucha y amor que somos.

-A que te dedicas?

Soy ilustradora, diseñadora, actriz y ahora estudiante de cine.

-Como te iniciaste en el mundo del arte?

En nuestro país no hay mucho espacio para los artistas, así que yo no sabía qué hacer y rodé por muchas escuelas: teatro, artes plásticas, publicidad (porque había que ganar dinero) y hace un año comencé a estudiar cine. Mi primer acercamiento al arte fue a través del teatro, tenía el sueño de ser actriz famosa. A los 13 años me inscribí en un teatro pequeño llamado Cucara Macara, luego ingrese a la Escuela Nacional de Arte Dramático donde por suerte me bajaron del tren de la fama y conocí otros discursos. El teatro ha sido mi salvador en varias ocaciones. He tenido la dicha de rodearme de personas muy buenas en sus quehaceres, maestros que me han empujado a sacar sinceramente desde mi para compartir, para proponer diálogos francos a través del arte.

-Como sientes que la gente ha reaccionado ante tu corto?

¡Muy bien! ¡Hasta me gane un premio! Hace poco mi dentista me envío un correo electrónico diciéndome que no me perdonaba que haya tenido que enterarse por la radio de que gane un premio (ramdon), ni siquiera sabia que lo estaban anunciando. La verdad que no me lo esperaba, y lo que más me gusta es que los jurados eran niños, me entusiasma descubrir que puedo comunicarme con ellos, que podemos usar el mismo lenguaje para divertirnos y aprender. Al parecer ha gustado, y a mi me alegra mucho porque le puse mucho empeño y corazón.

-Que querías ser cuando eras niña?

Actriz!

-Que quieres ser ahora como adulta?

Viajera!

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-Elige a una mujer negra que te inspire/represente/admiras

Victoria Santa Cruz: folclorista, coreógrafa, compositora y maestra peruana.

-Qué mensaje le darías a tu yo del pasado?

Mira, y esto es un aprendizaje que me he llevado de la propia Victoria Santa Cruz, a mi “yo” del pasado no le diría nada, me gustaría observarla en silencio, eso si. Pero mis experiencias, privilegios y obstáculos son los que me conforman hoy. Ni me arrepiento ni cambiaría nada, y eso que he tenido muchas carencias, me han agredido, he agredido, sufrí, goce, etc., pero agradezco todo lo pasado porque es lo que me permite hoy discernir, porque son los aprendizajes de los que me aferro para responder a los estímulos del presente y los que me impulsan a seguir soñando.

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